sábado, 12 de mayo de 2012

Poesía: Corazón de cristal.


Pobre muñequita de cristal,
no te enseñaron que existía el mal,
no es tu culpa no saber llorar,
si sólo te enseñaron reír y soñar.


Distraída en su propia quimera
donde siempre fue primavera
inmersa en su eterna inocencia
donde la malicia sólo era inteligencia.

Se creyó perpetuamente protegida 
por la ilusión del juego
donde nunca salió herida
donde siempre hubo un luego.

Creció en un mundo impecable
del perdón sólo supo lo admirable
hasta que por fin despertó
tanto daño y engaño no soportó.

Empezó a quebrarse su fino cristal,
sólo deseó que siguiera igual,
buscó luz en la oscuridad
buscó consuelo en la soledad.

Su confianza se volvió escepticismo
por un poco de dolor que la hizo caer,
su esperanza se tornó pesimismo
no luchó, sólo se dejó vencer.

La muñeca de vidrio se desmoronó
quedó apresada por su imaginación
la realidad también la abandonó
quedó sola... sin mente, sin corazón. 

Pobre muñequita de cristal,
aburrida trataste de adelantar tu cielo
sólo en busca de un consuelo,
pobre muñequita de cristal.

El cristal ya se rompió
la muñequita regresó a su cielo
al mágico cielo de donde cayó 
y donde por fin encontró consuelo

¡Que hermoso final! tan bello y tan ficticio
su cielo, se llamaba locura
su consuelo, un disfraz de amargura.
Su final por un dolor lo adelantó
y su futuro, su futuro un lamento.
¡Pobre muñeca de cristal!

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