jueves, 26 de enero de 2012

Capitulo 2: Regalices y corazones rotos.

Como casi siempre aquí estoy escribiendo un poco mientras me como veinte regalices rojos con interior níveo. A veces es difícil elegir, bueno, siempre es complicado. Es complicado, desde si quieres los regalices rojos o naranjas, hasta que hacer con tu vida. La gran diferencia entre los rojos y los naranjas radica en el orden de las texturas, a parte del sabor pero esto no es de importancia. El rojo tiene una capa exterior "dura" y el interior en cambio es blando. En el naranja es todo lo contrario, esto me hizo pensar que en la vida las decisiones pueden ser análogas a esto.


Hay decisiones que desembocan en situaciones iguales a los regalices, unas son duras al principio con dificultades y problemas que nos pueden hacer tirar la toalla, pero al final todo se soluciona y la recompensa es muy gratificante. Otras pueden parecer llanas y esto hace que nos confiemos, tomar el camino mas fácil no siempre no lleva al lugar a donde queremos llegar, cada paso hacia delante que das hace que salten en tu cara más y más obstáculos y en el final del camino nos damos cuenta que hubiera sido mejor hacer otra cosa, pero ya es demasiado tarde.

En cuestiones del corazón esto ocurre a diario, y para algunos por desgracia reiteradamente. Se que desde fuera las cosas se ven muy sencillas, como cuando ves una película y te mosqueas porque el protagonista no hace "lo que se supone que tiene que hacer". He de deciros que no es tan fácil, vosotros lo sabéis, lo habéis sufrido también igual que yo y parece que os diera igual, elegir el regaliz correcto para la situación y el momento adecuado no es asunto baladí.


Acabo con una frase de un escritor español, Enrique Jardíel Poncela:


"Cuando tiene que decidir el corazón es mejor que decida la cabeza."






"We must be over the rainbow"

7 comentarios:

  1. mmm... creo que si surge la ocasión y tienes seguro que te gustan los regalices, habrá uno que te resulte más rico que los demás y es ése regaliz el que quieres compartir... así te sabrá mejor. O eso pienso yo desde mi experiencia. coincido contigo, es difícil encontrar el regaliz y momento adecuados, muchas veces se retuerce demasiado la goma.Un abrazo
    "bajo las 3 lunas"

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    1. Pues los regalices me encantan, aunque ahora solo como los vitales que me estoy quitando de los otros.

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  2. En cuanto a los regalices, mi opinión es la siguiente:
    Esta mañana tenías en una bolsa como 10 regalices azules y otros 7 verdes. Y mi pregunta es, ¿Por qué elegir un tipo de regaliz en concreto, si todavía no sabes cuál te gusta más? Creo, que ante la duda, es mejor probar, que después ya tendremos tiempo de decidir cuál es el que más nos gusta. ¿Por qué excluir a un pobre regaliz cuando todavía ni siquiera lo hemos probado? Y tu me hablas de prejuicios....
    Tu esta mañana no has tenido que elegir entre un tipo u otro de regaliz, sino que has escogido los que en ese momento te han apetecido realmente.


    Claro está que la vida no se trata de elegir regalices...
    Y poniéndome un poco seria (solo un poquito), creo que las decisiones que tomamos diariamente, desde las más estúpidas, hasta las más serias, son las que hacen que nuestra vida sea como es. No existen decisiones correctas ni incorrectas, las incorrectas nos ayudan a tropezar, caer, y aprender para la próxima vez. Pero eso no es malo. Todo lo que nos pasa en la vida, tiene un porqué.

    Algún otro día te hablaré de mi opinión acerca del destino.

    ¿Porqué pensar en mañana, si vivimos hoy? Vive el momento.
    "El pasado es el futuro del presente"

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  3. Os veo muy filosóficos con los regalices! Pues dejad q la viejilla os cuente que en la vida hay regalices para todos los gustos y de muy diferentes colores. Unos, nos parecerán dulces y deliciosos, otros ácidos y amargos.Probablemente, no nos gustarán a todos los mismos regalices. Sin embargo,no se trata de decidir qué regaliz es el mejor.Lo importante, es tener a alguien con quien compartir esos regalices, en los momentos dulces y en los amargos. Alguien que se siente contigo a comer regalices,aunque los que hayas elegido sean de diferente color, forma, tamaño o textura. O aún, cuando sabes que a esa persona ni siquiera le gustan los regalices.

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  4. genial la metafora! me ha encantado :3

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  5. Ya veo que los regalices os gustan a todos, en fin la vida os gusta a todos pero de diferentes maneras. La forma de afrontarla nunca es ni la mejor ni la peor, si tu estas a gusto pues oye disfruta.

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